miércoles, 14 de mayo de 2014

CÓMICS ABANDONADOS (1 de 3)

No se ni qué año sería. Ni qué años tendría.
Calculo que tendría unos 25 años (quizas 26) y que correría el año 2002.
Un amigo de "por aquel entonces" y yo nos juntamos muy ilusionados y decidimos hacer un cómic. ·Esta vez" en serio.

Se planeó la historia. Se realizó el guión y se separó en "actos asequibles".
Puntualmente comencé a recibir bocetos que me indicaban cómo había planeado el guinista la maquetación de la página... y yo empecé a dibujar.

Desgraciadamente, los estudios, mi trabajo y el del guionista terminaron "matando" al proyecto con solo nueve páginas realizadas.

Una pena.

Ahí van las tres primeras:


Como cualquiera que me conozca puede imaginar, la historia es una "novela muy muy negra" con un abogado taimado como protagonista que se ve enmarañado en na trama de mafiosos locales.

El dibujo, en la mayoría de las viñetas, carecía de boceto.
La técnica que elegí fue la de plot acuarelado y aguada de tinta china.
Alguna vez me apoyé en algún rotulador permanente blanco. (Aún no existían los "posca" o similar).



Aunque la técnica era "artesanal", era consciente de que varias viñetas se repetían y también de que iba a usar el ordenador. Así que, en algunos casos, abusé de los grises... sabiendo que, después, podría homogeneiar el conjunto.


Los personajes, más para ayudarnos a orientarnos que para resultar conocidos o reconocibles, debían apoyarse en actores existentes.
Así, el protagonista estaba basado en Anthony Edwards (top Gun, ER) en un principio... y, según avanzara la trama, se convertiría en Jason Statham.

El compañero de bufete (que no de despacho) que aparece en la tercera página es Owen Wilson.

Cada uno de estos actores nos inspiraba algo que nos facilitaba imaginar su "trasfondo". De alguna manera eso me facilitaba el trabajo.

Es curioso ver esto ahora y compararlo con lo que hago hoy día por ordenador.
Este rabajo era más fresco, más sucio, más dinámico.

Eso solo significa una cosa que yo ya sabía: que el ordenador e una herramienta más, otra que se debe aprender y ejercitar, como cualquier otra, y que poee una curva de aprendizaje que no debe ser nunca minusvalorada.

¡hasta la siguiente entrega!